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8.138 gargantas y un sueño

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C

olgar el cartel de no hay billetes en Butarque nunca ha sido fácil. Haberlo conseguido cuatro veces en 18 años deja claro que la hazaña de ayer contra el Alavés es, por partida doble, histórica. El liderato es la otra proeza con la que gozar durante toda esta semana y recordar con nostalgia -pero sin ganas de regresar- esos diez duros años en la B. Y como David Aguilera, tampoco quiero que acabe.

Ójala no dejar de sentir ese gusanillo de estar viviendo algo demasiado bonito. Seguir con la adrenalina generada con los goles de Rubén -un extremo llamado a ser delantero- y Borja. Con la visión de Butarque abarrotado en cada giro de cuello y sus más de ocho mil gargantas, las viejas y las nuevas, gritando a capela, bufandas al viento, el himno blanquiazul. Porque a los casi cinco mil abonados, se le sumaron ayer tres mil pepineros no habituales con las mismas ganas de vibrar por y con el ‘Lega’. Hasta mi hermana, que no ha pisado Butarque en su vida, ¡se subió al carro!

Pero para gritos, el de “Asier, Asier, Asier Garitano”. El ‘Garitanismo’ se ha extendido como un virus implacable porque contra la evidencia no hay cura. Tras 27 jornadas, el ‘Lega’ es el mejor equipo de toda, todita, la Segunda División. Un primer puesto conseguido sin querer, como quien liga sin pretenderlo. El objetivo era otro, pero con la inercia de hacer las cosas bien, el Lega amenaza con ascender después de que el de Bergara se despendolara el pasado viernes afirmando que “el ascenso es el objetivo”. Unas palabras que, a la par que informativas, suenan como una advertencia al mundo. La de un invitado inesperado. Disfrutemos de la fiesta.

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