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El espíritu de Casa Juan

Esta historia comienza un 22 de junio de 2014. Sobra decir a qué día me refiero, o qué narices, no sobra, ese día la euforia inundó las calles de nuestra ciudad y el viaje por Segunda División B llegaba a su fin para hacer transbordo a la División de Plata. Ojo a la palabra transbordo. El Leganés volvía a Segunda.

Sin apenas tiempo para asimilar el sueño, el Lega se adentraba en una nueva aventura. La de volver a jugar en Madrid, en Galicia y en Castilla.

Fue un año de adaptación. Muchas de las caras del ascenso tuvieron que marchar, muchos otros llegaron, pero al frente el hombre de la normalidad, el señor Asier Garitano. Sin duda el hombre que ha sabido dirigir un barco que a golpe de remos coordinados ha llevado a este equipo a buen puerto. Pies de plomo, normalidad y un mensaje sensato.

Todo esto dio paso a que un grupo de amigos, unidos por el equipo al que quieren, pudieran crear, por fin, un Comunio en el que apareciera su equipo. Sí, existe Comunio de Segunda. Lo tengo que repetir de vez en cuando. Un juego sencillo y un premio como excusa para volver a unirse. Una cena, ¿dónde?, en Casa Juan.

Llegó esa noche. Llegó esa cena. Una mesa redonda esperaba a este grupo de amigos. Rodeados de cuadros dónde el anfitrión posa con incontables invitados conocidos, empezaron a imaginar, a soñar. El vino y la cerveza acompañaban la velada. Y un discurso hinchaba el pecho de más de uno. A medida que avanzaba la noche más se repetía. Ese mensaje era el siguiente: “este año el Lega sube a Primera“. Valiente, atrevido, pero créanme, sonaba convincente.

Todos parecieron aceptar ese discurso, quizás todos quisieran creer en él, pero apareció una voz discordante. Uno que no quiso subirse a ese carro, al de los valientes o soñadores. O que simplemente quiso poner el punto de cordura en ese ambiente de euforia. Lo fácil, seguir la línea del discurso dominante. Lo difícil, creer en el discurso de la normalidad, aquel en el que nos hizo confiar Asier Garitano.

Entre plato y plato, entre copa y copa, el discurso se sucedía. Y el “acuérdate de esta noche” se convertía en el run-run de esa conciencia. De la que no quiso soñar, o de la que tan solo quería poner cordura conformándose con el hecho de que la Segunda ya era un premio para un equipo como el Leganés.

El curso fue avanzando y el espíritu de Casa Juan se aparecía en cada tarde en la que el Lega conseguía la victoria. El espíritu adoptaba formas de whatsapp o notas de audio. Cada vez cogía más fuerza. Sonaba amenazante, pero en el fondo era ilusionante.

Hoy el Lega es líder. Subirse al carro es fácil. Esa voz contraria a un mensaje de alegría fue conformista. Pero este equipo nos ha hecho creer, nos ha hecho ilusionarnos. Otros ya lo soñaron, ahora soñemos todos juntos. Porque este equipo nos está dando una gran lección, la de creer en la ilusión, la de creer en la excepcional normalidad. Porque no es incompatible tener un mensaje de normalidad para poder soñar.

Acuérdate de esta cena, acuérdate de esta noche en Casa Juan. Acuérdate” Me acuerdo y no olvido, amigos. Gracias por soñar.

Víctor Gil, periodista de Movistar+

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