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Luchar contra la gravedad

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“¡S

e nos ha olvidao jugar al fútbol!”, escuché en los aledaños de Butarque tras el empate del sábado. Con aquel grito ligeramente pesimista se me vino a la mente una frase. Hace unas semanas leía en Jot Down una entrevista a Pérez Reverte, donde le preguntaban para qué sirve ser culto. “Para no gritar cuando se cae el avión”, ironizaba. Creo que todos los pepineros somos lo suficientemente “cultos”, que diría Arturo, para saber que nada se alejaría de lo normal si nos caemos del cielo.

La velocidad de nuestro avión desciende sin Omar Ramos ni Rubén Peña. El sábado el equipo lo notó, más aún cuando los rivales nos estudian con lupa y nos intentan tirar hacia abajo con más fuerza que nunca. Tres jornadas, estas últimas, en las que al Leganés le está costando volar alto. El buen, y mismo punto que conseguimos contra Girona -¡cómo cambia la película cuando se juega fuera!-, el sábado supo a derrota. Bueno, no a todos. “Al principio de la temporada empatamos muchos partidos y parecía que no iba a servir para nada. Nos sirvieron para estar hoy donde estamos”, decía Asier Garitano en rueda de prensa intentando explicar, con un ejemplo propio y con un ánimo diferente al resto, al menos de puertas para afuera, que esto de empatar quizá no sirva de mucho para irse feliz a casa, pero sí brinda motivos para festejarlo a la larga. No es casualidad, ya ven, que el equipo con menos derrotas sea líder. “No me cambio por ninguno de los 21 equipos de Segunda”. El mensaje es optimista por racional. El ‘Lega’ sigue siendo el primero.

No obstante, la pequeña resignación que se nos queda a todos en el cuerpo es la de haber perdido la oportunidad de coger una altura que parecía fácil. Dos puntos de nueve posibles se antojan escasos para el líder. Lo magnífico es que hayan sido suficientes para seguir siéndolo. Hoy me saben mejor, porque sin ellos ya no seguiríamos siendo los mejores. Salgan a la calle con la misma sonrisa que tras ganar al Alavés, porque hoy es ese mismo lunes -seguimos a un punto de diferencia-, pero con cuatro jornadas menos. Además, supongo que ya conocen la probabilidad* de que un avión se caiga. 

*Mucho menor, aunque no lo crean, a la de que una banda de Ohio toque en Butarque.

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