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El Lega no sabe ser líder

Lega_Derrota

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icen que los pobres no saben conducir un Ferrari, que los pescaderos no pueden ser alcaldes y que la miel no está hecha para la boca del asno. España tiene como vicio histórico matar al valiente, al guapo y al diferente a las primeras de cambio. Así andaba la barra del bar anoche, nerviosa perdía porque su Lega ya no corre como antes, ya no juega como antes y ya no enamora como antes. No hay reflexión ni lectura entre líneas.

Ese ‘antes’ se resume en un mes. Cuatro partidos (dos empates y dos derrotas) han bastado para que muchos pierdan la paciencia y cuestionen su fe a la parroquia blanquiazul. Ya saben, la innata capacidad para analizar un partido desde la óptica del resultado. Nada importa más que los numeritos. “¿Otra vez que no ganáis? ¿Y encima 3-0?”, me preguntaba con sorna el camarero esta mañana. Claro, mi buen amigo Félix no sabe que las lesiones estén friendo a un Lega que, desde el triunfo ante el Alavés, bien es cierto, no ha mostrado su habitual alegría.

El evidente cortus interruptus en su afán por perder de vista al pelotón ha llevado al desánimo a muchos, a los cuales convido a una dosis de alivio con esta lectura. ¿Creen que mereció el Mallorca ganar por tres goles de diferencia? ¿Se hubieran enfadado de la misma manera en agosto si les dicen que un 3 de abril el Lega perdería el liderato? Seguramente se hubieran partido de risa, otros nos hubiéramos despertado en mitad de cualquier noche.

Pero… ¿qué ha pasado desde entonces? ¿los elogios de la prensa? ¿el llamado mal de altura? ¿conformismo? Lo que está claro es que al Leganés le ha sentado mal el liderato. Desde el 28 de febrero, el Lega ha sumado tantas derrotas como en el resto de la temporada (3) y el poso que dejó la última en Palma es distinto al de Tenerife o Zaragoza. La segunda parte no fue una segunda parte para un líder.

Las sensaciones desdibujan a ese equipo veloz que atacaba con la fuerza de un martillo y defendía con el clásico de las uñas y los dientes. Pero normalidad, que diría Garitano. No hará falta que nadie se levante porque esta plantilla no se ha caído ni de un guindo. Ahora, desencadenado nuevamente de la palabra “líder”, vuelve a ser ese atleta que codea para alcanzar al primero, ese atleta que muerde al de delante y se despreocupa de mirar de reojo al de atrás. Dejen al pobre conducir el Ferrari, dejen al pescadero que se convierta en alcalde, dejen al Lega que siga soñando.

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