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La orquesta del Titanic

L

a imagen de ayer tiene que hacer recapacitar a mucha gente. Era el partido más importante de la historia reciente del Leganés desde el jugado en Miranda de Ebro y pocos o ninguno de los jugadores blanquiazules llegaron al tono que se les exige. Muchos han perdido la expresividad en el campo y centro esta afirmación en Gabriel Appelt Pires. Una revelación el año pasado, un fantasista del balón, un chaval que estaba volviendo a disfrutar del fútbol. Hoy es una sombra de lo que era unos meses antes. Perdido en la conducción y el regate, el equipo necesita de su frescura mental para dar ese pase o prolongar ese balón que haga de bisagra entre la defensa y el ataque. El director de la banda, Asier Garitano, no da con la tecla para hacer que la orquesta vuelva a sonar con la armonía que lo había hecho hasta ahora y ya se han oído los primeros mensajes discordantes de su gestión.

La señalada grada también alzó la voz. El coro de Butarque, no falló, como rezó su pancarta, volviendo a animar como siempre y a aguantar pacientemente a unos jugadores que finalizado el partido ganaron el centro del campo en pos de la redención de su afición en forma de aplauso pero que la misma no les respondió tras el bochornoso espectáculo que hizo que los gijoneses se llevaran los tres puntos con dos chispazos de Burgui, un jugador también defenestrado en Mareo y que pudo acabar aquí en el pasado mercado invernal. Ese fue el grito en el cielo, el que un rival directo, con nada, te vuelva a ganar en casa, donde sólo Osasuna ha sido bailado por los pepineros.

La tristeza con la que muchos abandonaron el Municipal Butarque ayer fue latente. Peor aun fue la de los jugadores fueron desfilando por el pasillo camino de vuelta a casa sin nada que decir. Ninguno se dirigió a los medios por voluntad propia para pedir disculpas o mandar un mensaje de ánimo en un día que lo requería. Los portavoces elegidos fueron Bustinza, Guerrero y Garitano, quienes transmitieron tranquilidad y unidad de su viva voz. Otro prefirieron usar las redes sociales, donde el Leganés no pone coto y los caracteres llenan ese vacío que contenta al aficionado de turno. Nadie alzó la voz, todo lo contrario a la orquesta del Titanic, la que según cuenta las crónicas se puso a tocar mientras el transatlántico se hundía para tranquilizar a los tripulantes, los mismos que hoy ven al Leganés sumirse en lo más profundo de la clasificación a su equipo.

2 Respuesta a los comentarios

  1. Avatar
    febrero 13, 2017

    Mira que lo vengo diciendo en este blog desde hace unos cuantos días y en unos cuantos post.

    Que Gabriel no está para jugar, que es un desperdicio y más ahora que está Erik.

    Que también vengo diciendo que el Lega no juega a nada, que no hay quien les diga que hacer con el balón en los pies. Salen a reaccionar ante lo que haga el contrario y ni eso hacen.

    El crédito ya se ha acabado y desde esta web que tanto apoya al Lega es hora de ser más duro y exigir, por lo menos, compromiso y trabajo… que creo que no hay ninguna de las dos cosas.

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    • Avatar
      febrero 14, 2017

      Creo que hemos entrado en un bucle negativo. En una espiral fatal. Faltan resultados porque no hay confianza y no hay confianza porque faltan resultados. Este Sporting del domingo no jugó a nada contra el Alavés y fue una semana dura para ellos pero se recuperaron. Fíjate José yo creo que están atenazados por la responsabilidad. Tengo referencias muy directas de que no hay un problema de vestuario. No podemos tener el espíritu de muchos de los “nuevos” abonados que pensaban que esto iba a ser sencillo. En segunda basta con el compromiso y con el trabajo. Aquí no. Puedes bajar con un buen vestuario pero al que no alcanza comparativamente el nivel. Pidamos compromiso y espíritu de remontada. Estoy de acuerdo contigo en que no es negociable el darlo todo. Pero creo que eso no nos va a faltar. Ojalá nos llegue la calidad y el temple, que no nos pongamos nerviosos. Se necesitan dos victorias consecutivas para que el equipo recupere el estado anímico. Mientras llegan, “pico-pala”

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