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Victoria, Felipe, y un título sin trofeo

E

l Lega ha conseguido un título de muchos quilates y todos ustedes lo saben. No tendrá ningún espacio en ninguna sala de trofeos ni siquiera se paseará por las calles de Leganés pero, quién tuviera cierta conciencia de lo que es el club de la calle Arquitectura s/n, el domingo, tras lograr un valioso empate en el Nuevo San Mamés, se imaginó levantando una reluciente Copa entre confeti, focos y algarabía. No era un punto más, era el punto que certificaba continuar una temporada más en la mejor Liga del mundo.

Nada de esto hubiera sido posible sin la llegada en la Navidad de 2008 de Felipe Moreno y Victoria Pavón. No lo digo yo, son hechos objetivos. Ellos y únicamente ellos, decidieron apostar por una entidad que apenas carecía de constantes vitales suficientes para sortear el peor de los desenlaces. Con sus muchos aciertos y sus errores, cometidos en gran medida por la inexperiencia al frente de una entidad deportiva, lograron a base de golpes adecuarse al ritmo de un mundo tan devorador como el fútbol. Desde la humildad, el trabajo y la ilusión se han llegado a las mieles del éxito. 

Ahora bien, dejando a un lado el excelente trabajo de una plantilla que siempre ha mostrado el ímpetu e ilusión por lograr el objetivo, me veo obligado a poner ante los focos al sabio de Bergara y su staff, Felipe Moreno Pavón y Chema Indias. Ellos componen las cabezas pensantes en lo deportivo. Con la escasa estructura de la secretaria técnica, tanto Chema como Felipe hacen juegos malabares para ofrecer las mejores opciones al siempre metódico Asier Garitano. No vale cualquiera y no todos quieren firmar, hay que mover muchas piezas para lograr el perfil de jugador que encaja en Leganés: hambre de crecer, mucho trabajo y no exentos de calidad. Hay mucho mérito en esta parcela.

Y es que para valorar algo bueno hay que conocer el lado más complicado e ingrato. Eso es lo que se respira en el C.D. Leganés y por lo que se considera aún más si cabe el logro de la permanencia. Porque los pilares más importantes de la entidad son sus ‘pocos’ trabajadores, que se multiplican para llegar a tapar las posibles carencias de personal apoyados en la ilusión de un aficionado más, y una afición que ha estado a la altura siempre que se ha necesitado. Kilómetros y kilómetros sin pedir nada a cambio, únicamente ver como su equipo logra ser cada día un poco más grande. Y es que el ostracismo en el que se mantuvo el Lega en la Segunda División B hace saborear esta permanencia como un título.

No tengo ninguna duda de que todos ustedes al término del encuentro también creyeron estar logrando el mayor de los premios. No les hace falta gritarlo al mundo entero, les vale con saber que el trabajo, los buenos y los malos momentos, han llegado a buen puerto. ¡Disfruten y enhorabuena!

 

 

 

 

 

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