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Raúl García, un trabajador incansable para el lateral izquierdo

Raúl García Carnero (A Coruña, 30 de abril de 1989) jugará las dos próximas temporadas en el C.D. Leganés tras finalizar su contrato con el Deportivo Alavés con el que jugó las cuatro últimas campañas.

Comenzó muy pronto en el Victoria, equipo coruñés fundado por su abuelo materno y donde llegó a coincidir con el futbolista del Arsenal Lucas Pérez. A los doce años pasaría a la cantera del Deportivo de La Coruña para jugar en el Infantil “A”. Allí fue quemando etapas hasta llegar al Fabril en 2008. Un año después fue cedido al Montañeros para jugar en Tercera División junto con el ex pepinero Rubén Rivera. Lucharon por el ascenso a 2aB pero fue el Hellín el que rompería su sueño. Sin embargo el descenso administrativo del Ciudad de Santiago hizo posible que el club coruñés jugase por primera vez en su historia en Segunda B.

De vuelta al Deportivo “B”, la grave lesión de Filipe Luis le abrió las puertas del primer equipo. Debutó en Primera División en el Vicente Calderón contra el Atlético de Madrid el cuatro de abril de 2010 con 20 años a su espalda. Esa campaña participó en cuatro encuentros más de liga, todos ellos como titular. El ascenso del Fabril a 2aB ante el Burgos acabaría poniendo la guinda al pastel. Eso sí, le tocaba seguir trabajando para ganarse una oportunidad a las órdenes de Miguel Ángel Lotina no sin antes llevarse unas preciosas palabras del internacional brasileño y actual jugador del Atlético de Madrid, que terminó volviendo de su lesión aquella temporada: “Hay muchos tesoros aquí en el Dépor. Ya veréis esta temporada. Hay mucha gente que tiene muy buena pinta. El lateral izquierdo ha quedado en muy buenas manos, Raúl es un gran futbolista con proyección de ser uno de los mejores de España y llegar a la selección”.

A pesar del capote, le tocó quedarse en el Fabril. Pisaría Butarque por primera vez en un empate a dos con tantos de Ferrán Tacón y Mikel Arruabarrena en un equipo en el que también formaron dos de sus nuevos “jefes”: Felipe Moreno Pavón y Martín Ortega. La temporada acabó de forma trágica con un descenso fruto de una derrota en Abegondo con su nuevo equipo. Arruabarrena con un doblete certificaba el playoff de los pepineros y devolvía a al filial coruñés al pozo de la Tercera División.

Un año después le tocó salir cedido al sur, al otro lado de la península ni más ni menos. El Melilla de varios ex leganenses como Nacho Aznar, Fernando Velasco, Povedano o Zamorano era su nuevo destino. Con una plantilla de muchísimas garantías se quedaron a las puertas del playoff de ascenso a Segunda División firmando una meritoria quinta plaza. Disputó 28 partidos que no sirvieron para que desde la entidad coruñesa se apostase por él para el lateral izquierdo. Firmó entonces por el Almería para jugar en su filial. No le importó empezar desde abajo porque a pesar de jugar veinte partidos junto con uno de los héroes de la historia reciente del C.D. Leganés como Alberto Martín, pronto tuvo la oportunidad de asentarse en el primer equipo. Disputó 30 partidos ese año completando todos los minutos a excepción de uno al ser expulsado en los instantes finales.

Su contribución ayudó a llevar al Almería a Primera División y a jugar en dicha categoría por méritos propios. Sin embargo Dubarbier y Mané no le dieron demasiadas oportunidades y tras nueve partidos entre liga y copa se iría cedido al Alavés. Allí empezó con buen pie y poco a poco se fue convirtiendo en uno de los pilares de un equipo que salvaría el descenso en el último encuentro frente al Real Jaén. A pesar de tener contrato con el club almeriense, Raúl García volvería a Vitoria para asentarse en el equipo de Alberto que acabaría en una cómoda 13a posición y donde disputó 39 partidos ligueros con un gol a su nuevo equipo en Mendizorroza.

Dos temporadas atrás sería la de su consagración. Desde el costado izquierdo y el balón parado fue uno de los puntales del conjunto babazorro que consiguió el ascenso junto con el pepinero. 39 partidos y cinco goles hicieron que el Alavés le prorrogara un año más su contrato para que volviese a jugar en Primera División esa última campaña. Ahí compitió con el valor emergente de Theo Hernández, siempre cumpliendo con su cometido y poniendo fin con 22 partidos a sus tres años y medio en Vitoria en el mismo estadio que lo verá cabalgar por su banda este año: Butarque.

Raúl García se define a si mismo como “un jugador trabajador, humilde, con ganas siempre de aprender de cualquier situación, entrenador y jugador. En el campo todo el mundo sabe más o menos cómo es mi forma de jugar. Me gusta ser ofensivo, subir mucho la banda, doblar y centrar. En defensa, que es quizás donde siempre me criticaron, he crecido mucho y creo que soy ahora un jugador bastante intenso”. Con un gran golpeo de balón gracias a su excelente pierna izquierda se convierte en otra arma para el balón parado de Asier Garitano ya sea en faltas o saques de esquina. Un jugador en consonancia con el ADN Leganés: jugador de equipo, buen compañero y con ganas de seguir triunfando en el mundo del fútbol. Un acierto de fichaje.

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