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El fútbol es diversión: oda a Gabriel

E

l aterrizaje del brasileño a Leganés no fue sencillo. “Antes de llegar busqué en Google Maps la ciudad de Leganés“. Pivote defensivo, “la sombra de Ronaldinho” lo catapultó a la Juventus de Turín que lo fue cediendo por todo Il Bel Paese hasta que llegó a la península ibérica. Sus primeros partidos no fueron del todo buenos pero se atisbaba que la calidad del carioca pedía un hueco en el esquema de Asier Garitano. Lo encontró en la media punta, más liberado de defender y explotar sus condiciones técnicas y creativas, siendo desde ahí clave para el despertar de ese Leganés que acabó ascendiendo a Primera División.

No recuerdo especialmente el partido de aquel año (Mirandés, Osasuna u Oviedo) pero si la imagen de 21 tíos clamando al cielo para que acabara aquel suplicio de frío y juego. Pero había uno con su manga corta y una amplia sonrisa que estaba disfrutando con aquel partido tanto que no quería que acabase: Gabriel Appelt Pires. Se subió y se le fichó en propiedad, seguramente sea junto a Diego Rico o Siovas una de las inversiones más rentables hechas por el conjunto pepinero. Su primer año en la élite le costó y la gente comenzaba a poner música de viento como banda sonora a sus actuaciones con el balón.

Sin embargo fue creciendo junto con el equipo. Sus cinco goles le pusieron en el escenario de la mejor liga del mundo: Barcelona, Deportivo, Real Madrid, Sevilla y Betis. Con este último la cosa se fue de madre. No ya por el excelente golpeo de más de 40 metros, si no porque su entorno enloqueció. Su padre clamaba al genuino Mino Raiola que lo vendiera al Barcelona. Pero mucho antes habían aparecido los cantos de sirena para que abandonase Leganés procedentes de Newcastle. Muchos dijimos de poner el lazo en diciembre si dejaban ocho millones de euros en las arcas blanquiazules: había tocado techo (o eso creíamos). En julio Asier Garitano le avisó “si te vas, que sea pronto”. Su retraso a la hora de volver al trabajo no hacía más que alimentar su salida. Aconsejado por su nuevo agente no sólo no se ha ido si no que se ha quedado y ha ampliado su contrato.

El viernes comenzó su tercera etapa como jugador pepinero dando muestras de que ha crecido como futbolista. Estuvo muy activo en la pretemporada y se le ve más feliz que nunca. Fundamental en el juego del equipo, la piedra angular del ataque del equipo madrileño. Esta vez no tiró de clase para ver puerta, simplemente se adelantó a todos (y nunca mejor dicho) para darle el liderato testimonial en la clasificación al Leganés. Luego se gustó como él es, un futbolista que a sus casi 24 años tiene clase para rato. “Quiero quedarme y hacer una temporada mejor que la del año pasado“, espetaba en zona mixta. Jamás se me olvidará una frase que me dijo nada más llegar a Leganés: “El fútbol es diversión“. Y más si Gabriel Appelt Pires está en el campo.

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