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Un puntazo con sello de entrenador

Y

a lo dice el viejo refrán: más vale pájaro en mano que ciento volando. Eso debió pensar ‘Cholo’Simeone ante la posibilidad de caer en Butarque. Los rojiblancos, salvo los primeros veinte minutos, se vieron sobrepasados y sin ideas en varias fases del encuentro. El argentino realizó cambios en sus hombres, en su dibujo táctico, pero nada surtió efecto ante un equipo que cree a pies juntillas la filosofía de su entrenador. Una filosofía que ha cambiado la historia de un club. Un verdadero sello de entrenador.

Comandados por nombres de talla mundial los colchoneros no podían con un Leganés que sigue madurando a pasos agigantados. Los rojiblancos, además, llegaban con la vitola de invictos en LaLiga, y eso no es un dato menor. Los que sí son unos datos mayores, para el Leganés, son las cinco jornadas que no ha encajado gol desde el comienzo del curso. Y el 0-0 toma mayor valor porque cuando se supone que tu potencial es menor que el del rival y la sensación que dejas es la contraria… ¡Este es un empate de oro! Y aun así, quedará ese sinsabor de las manos salvadoras de un Jan Oblak que se convirtió en el mejor de los suyos. ¡Pudo ser el triunfo soñado!

Ahí radicará la duda del resultado. La pena de haber dejado escapar una bonita oportunidad. Yo les voy a decir una cosa: el Leganés ganó más que un punto. Tuvo el carácter, la personalidad y el temple de igualar en potencial a un equipo de muchos quilates. Logró mantener un partido entre iguales y eso, a día de hoy, es decir mucho. El Leganés presionó en todas la parcelas, el Leganés quiso y el Leganés generó ocasiones para poner contra las cuerdas al Atlético. Asier dio por bueno el empate, no es de decir una palabra más alta que otra. Es su sello. Es la filosofía del Garitanismo. Una filosofía que cada día gana más adeptos.

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