trusted tablets online pharmacy
Open top menu

El resultado nos da igual

Acabó el partido y aquella esquina del fondo de Mendizorroza estalló. No había un solo pepinero sin su sonrisa, sin gritar, sin saltar. Abrazo con uno, abrazo con otro, bufandas alzándose con absoluto orgullo y… el Lega ‘sólo’ había conseguido empatar en Vitoria. Esa grada transmitía la pasión por unos colores, el orgullo por unos jugadores que habían estado luchando contra viento y marea hasta conseguir un punto que sabía a gloria. La distancia que había entre la grada y los jugadores en el agradecimiento que éstos profesaban a los suyos, se hacía ínfima ante el disfrute de toda la parroquia pepinera. Había felicidad en todos los rostros y no sólo por el empate ante un rival directo , sino por la forma en que se produjo. El Lega se encontraba dos goles por debajo pasado el minuto 70. En el minuto 89 seguía perdiendo. Una auténtica quimera.

El penalti nos ha metido en el partido”, dijo Asier Garitano tras el choque. Tan prudente como siempre pero en esta ocasión con una particularidad; sus ojos transmitían el mismo orgullo que denotaba la grada visitante por sus jugadores. Al vasco no le gustan los halagos porque entienden que debilitan. Esto no es nuevo. Pero es consciente que sus jugadores están demostrando una capacidad de sacrificio y ambición en momentos críticos que le hacen estar lo suficientemente seguro de su plantilla. Metió a Amrabat quitando a su obrero, a su estratega, Eraso y metió más músculo en la zona de medios con la entrada de Brasanac por un Omar exhausto. Así llegó el primero. Incluso quitó al gigante griego y dio entrada a Guerrero. Así llegó el segundo. Así llegó el ÉXTASIS.

Quien más y quien menos se vino arriba y empezó a presagiar la machada en el Bernabéu, el sha-la-la-la- la… oh Leganés desde el tercer y cuarto anfiteatro del fondo merengue y a Garitano diciendo en rueda de prensa que habían vuelto a hacer historia. Y todo esto, tras un empate en el último minuto. El resultado no fue lo más importante. Los años que está viviendo el club y la metodología de un cuerpo técnico que saca hasta la última gota de sacrificio de cada jugador hacen reverdecer la ilusión y la creencia en ellos en cada partido. Pase lo que pase al final del camino, el Lega quiere dejar huella y lo está demostrando. A eso se agarra cada encuentro, una afición, que lleva subida durante los últimos años en un globo aerostático que no deja de subir. Despacito pero con buena letra. No sabemos si Mantovani podrá levantar la Copa, pero el orgullo por este equipo no deja de crecer. Yo también me he venido arriba. Lo sé.

Todavía no hay comentarios.

Nadie ha dejado un comentario para este post. Aun.

Leave a comment